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Pisos compartidos

App para compartir piso: bote común, limpieza y compra en un solo lugar

Por Equipo Kithora
Tres compañeros de piso en la cocina, uno mira el móvil y otro saca la compra

Todos los pisos compartidos la tienen: la lista de la nevera que nadie tacha desde hace semanas. El compañero que siempre compra el papel higiénico y se molesta en silencio. Y el chat del grupo donde, entre fotos de fiestas, alguien preguntó a quién había que pagarle todavía lo de internet.

Vivir juntos está genial, pero trae un montón de pequeñas cosas. La mayoría de pisos lo resuelven con una mezcla de notas, chat y dos o tres apps. En este artículo te contamos cómo Kithora funciona como app para compartir piso que reúne todo eso en un solo lugar, y por qué es más que una simple comodidad.

Por qué en tantos pisos compartidos hay roces

Las discusiones entre compañeros de piso rara vez empiezan por algo grande. Casi siempre son pequeñas dudas que se acumulan durante semanas:

  • ¿Quién pagó el último recibo de la luz, y ya ha pasado cada uno su parte?
  • ¿Esta semana tocaba el baño o la cocina, y quién limpió la última vez?
  • ¿Está ya el lavavajillas líquido en la lista, o hoy lo vuelven a comprar dos personas?

Nada de esto es grave. Pero cuando estas preguntas se pierden en el chat o solo una persona lleva la cuenta, enseguida parece que no todos aportan lo mismo. Y ahí empieza el mal rollo.

Una app en lugar de cuatro: así funciona Kithora

En Kithora creáis un espacio común para el piso, llamado Kora. Si elegís la plantilla Piso compartido, las áreas adecuadas quedan listas al momento. Todos los compañeros ven lo mismo: el mismo bote, el mismo cuadrante de limpieza, la misma lista de la compra. Lo que no necesitéis se oculta.

El bote común: dividir gastos de forma justa

Quien paga algo para el piso lo apunta en un momento, ya sea la compra semanal, productos de limpieza o una sartén nueva. Kithora calcula quién le debe cuánto a quién y, al hacer cuentas, propone el menor número posible de transferencias. Se acabaron las hojas de cálculo y los tiques guardados en un cajón.

Los gastos fijos como internet, la luz o las suscripciones de streaming se configuran una vez como gasto recurrente y aparecen solos cada mes. Si no todos deben pagar lo mismo, por ejemplo porque las habitaciones son de distinto tamaño, dividís por porcentaje o con importes fijos. ¿Un tique largo? Le hacéis una foto y la app reconoce cada producto.

Un cuadrante de limpieza que todos ven

Tareas como el baño, la cocina o la basura se asignan directamente a cada compañero, con fecha y recordatorio. Lo hecho se tacha y todos ven lo que queda pendiente. Si queréis, sumáis puntos por ello. Una pequeña clasificación suele motivar más que cualquier nota en la nevera.

Con Premium, las tareas sueltas se vuelven recurrentes: el baño reaparece cada semana por sí solo, y cosas pequeñas como vaciar el lavavajillas se pueden hacer una y otra vez como tarea rápida bajo demanda.

La lista de la compra compartida

Todos escriben en la misma lista, y quien está en el súper ve al instante lo que falta. Lo que se tacha desaparece para todos, así que las compras dobles son raras. Lo que siempre necesitáis, del lavavajillas al café, se guarda en una biblioteca y vuelve a la lista con un toque.

La Crónica: más que organización

Un piso compartido también es un hogar. En la Crónica compartís fotos y publicaciones cortas, desde el día de la mudanza hasta la noche de juegos o la fiesta del piso. Así se crea un recuerdo común que no se pierde en el historial del chat.

Mudanzas, salidas y nuevos compañeros

En pocas formas de convivencia cambia tanto la gente como en un piso compartido. Los nuevos compañeros entran con un enlace o un código QR y ven al momento el estado actual. Cuando alguien se va, lo mejor es hacer cuentas una última vez antes. Los gastos comunes siguen siendo trazables, mientras que el nombre y los datos personales de esa persona se anonimizan en cuanto sale del Kora. El piso conserva sus cuentas y el antiguo compañero, su privacidad.

La privacidad también cuenta en un piso compartido

Quién paga cuánto, quién compra qué, qué fotos existen de la última fiesta: eso solo le importa al piso. Por eso cada Kora está cifrado de extremo a extremo, y ni siquiera nosotros como proveedor podemos leer vuestros datos. Nadie necesita una cuenta con correo, y la app funciona también sin conexión, por ejemplo en el trastero junto a la lavadora.

App para compartir piso: bote común, limpieza y compra en un solo lugar

Configurad vuestro piso en cinco minutos

  1. Descargad Kithora en la App Store o Google Play y cread un perfil con nombre y avatar.
  2. Cread un Kora y elegid la plantilla Piso compartido.
  3. Invitad a los compañeros con un enlace o un código QR.
  4. Añadid los gastos fijos como internet y luz como gastos recurrentes.
  5. Repartid las primeras tareas y llenad la lista de la compra.

Lo que viene

Este artículo es una visión general. En los próximos entraremos en temas concretos: cómo llevar un bote común justo, cómo dividir el alquiler y los suministros cuando las habitaciones son distintas, cómo mantener el cuadrante de limpieza a los tres meses y qué tener en cuenta al entrar o salir del piso. Si hay algún tema que os tiene de cabeza, escribidnos.